Primeras decisiones: cubrir mejor, no cubrir más
El punto de partida fue sencillo: en terrazas expuestas al viento, la mayoría de las fundas se movían o dejaban pasar humedad bajo el tejido. Elegimos tejidos con gramaje medio, cierres con cordón elástico y puntos de anclaje que no obligan a taladrar la barandilla. Desde entonces, cada funda que incorporamos pasa por la misma pregunta: ¿se queda en su sitio una semana de rachas fuertes sin tener que retirarla?