Qué incluye preparar el exterior antes del frío
Trabajamos sobre tres frentes concretos: cubrir, guardar y mantener la luz. No hace falta vaciar la terraza ni desmontar el balcón para dejarlo listo. Se trata de revisar qué piezas quedan fuera durante los meses húmedos, cómo se protegen y qué conviene retirar antes de que lleguen las heladas.
Fundas de protección
La elección depende de la forma y del material de lo que se cubre: una mesa rectangular no pide lo mismo que un banco corrido o un conjunto pequeño de balcón. Buscamos tejidos que dejen respirar la superficie y sistemas de ajuste con cordón elástico, para que la funda no se mueva con las rachas fuertes ni acumule agua en la parte superior. En mesas de madera conviene además separar la tela del tablero con un listón fino, así el aire circula por debajo.
Almacenaje estacional del mobiliario
Antes de guardar, limpiar y secar bien cada pieza. Las sillas apiladas sin separación son la causa más habitual de manchas y puntos de óxido al reabrir la terraza en primavera, así que intercalamos fieltro o cartón entre asientos. Cuando el espacio es reducido, el mobiliario se guarda en vertical o se reparte entre trastero y garaje, usando fundas transpirables o cajas rígidas según lo que se vaya a almacenar y cuánto tiempo vaya a estar parado.
Iluminación exterior
Con las tardes cortas, la luz del balcón pasa a usarse mucho más. Revisamos bombillas fundidas, aseguramos las conexiones y sustituimos lo que ya no aguanta la intemperie. Los conectores son el punto más frágil de cualquier instalación, por eso se protegen o se retiran. Optamos por luces cálidas y de bajo consumo que no deslumbren al sentarse cerca, y dejamos fuera solo lo que está pensado para resistir la lluvia y las heladas.