Publicado el 14 de noviembre
Guardar las sillas de jardín sin que aparezcan manchas en primavera
Orden, separación y ventilación en el almacenaje de temporada
Apilar las sillas unas sobre otras sin nada en medio es la causa más habitual de esas marcas grises y puntos de óxido que aparecen al reabrir la terraza en marzo. El contacto directo entre el asiento de una silla y la estructura de la siguiente retiene humedad durante semanas, y el barniz o la pintura acaban cediendo en los mismos puntos cada año. Intercalar separadores de fieltro grueso o cartón rígido entre cada pieza cambia por completo el resultado: la humedad circula, las superficies no se rozan y al sacarlas basta con un paño húmedo.
Conviene además dejar una cámara de aire de unos diez centímetros entre la pila y la pared del trastero o del garaje. Esa separación evita que la condensación de la pared pase directamente al mobiliario, sobre todo si el muro da al exterior. Antes de guardar, limpia cada silla con agua tibia y un poco de jabón neutro, seca bien las uniones metálicas y revisa que ningún tornillo quede flojo. En primavera, saca las piezas en un día seco, déjalas ventilar un par de horas antes de usarlas y comprueba las zonas de apoyo por si ha aparecido alguna marca temprana.