Iluminación de balcón en invierno: qué resiste y qué conviene retirar
Guirnaldas, apliques y tiras LED frente a la lluvia y las heladas
Publicado el 14 de noviembre de 2024
Cuando llega el frío, la mayoría de las instalaciones de luz en un balcón siguen colgadas por costumbre. El problema no es la lluvia en sí, sino la combinación de humedad, hielo nocturno y cambios bruscos de temperatura sobre materiales que nunca se pensaron para eso. Antes de decidir qué se queda y qué se guarda, conviene mirar dos cosas: el grado de protección real de cada punto de luz y la calidad de sus conexiones.
El código IP aparece casi siempre en la etiqueta del transformador o del portalámparas. En un balcón cubierto pero abierto al viento, un IP44 aguanta salpicaduras y algo de lluvia lateral. Si el punto queda expuesto directamente, hace falta al menos IP65. Un IP68 no significa que la guirnalda sea mejor: solo indica que soporta inmersión, algo que en un balcón no ocurre nunca. Lo que sí importa es dónde se unen los tramos: los conectores son la parte más frágil, porque acumulan agua y se agrietan con las heladas repetidas.
Las tiras LED adhesivas suelen ser las primeras en fallar. El pegamento cede con el frío y el agua se filtra por el borde. Las guirnaldas con cable de goma y casquillo roscado aguantan mejor, siempre que el transformador quede dentro de casa o en una caja estanca. Los apliques de pared atornillados, si están bien sellados, pueden quedarse todo el invierno. La alternativa más sencilla es pasar a una luz cálida de bajo consumo con batería recargable, que se guarda cada mañana y deja el balcón sin instalaciones expuestas.